
Un sitio precioso, idílico, donde los adultos y niños disfrutan de la naturaleza. En fin, que es un lugar maravilloso. El restaurado merendero, ofrece restaurante a la carta y menús, y una terraza preciosa con platos combinados, hamburguesas, tostas, ensaladas, etc.
Quería contaros que el servicio es
nefasto. El domingo nos pasó lo que jamás me había pasado en ningún restaurante. Después de esperar un buen rato a que nos atendieran, vino por fin el camarero y nos dijo que tenía orden de no coger más comandas.....hasta las cuatro de la tarde!!! (eran las tres). Se les había terminado la comida (increíble). De acuerdo que había mucha gente animada por el buen tiempo, pero hombre....deberían de estar preparados! Y encima ni una sola disculpa, más bien chulería por parte de la que parecía ser la encargada. Estábamos con niños, que lógicamente tenían hambre, así que el sector masculino trajo del McDonals lo que el merendero de Ulía no nos pudo dar: COMIDA!
En fin, repetiremos sitio, porque de verdad que lo merece, pero no restaurante, ¡llevaremos la tortilla de patata desde casa como buenos domingueros!